Un hormigón compuesto de bacterias que se repara por sí solo

Fuente: infocorrosion.com

Investigadores holandeses han desarrollado un nuevo tipo de este material de construcción que, al estar ‘vivo’, repara sus grietas sin ayuda. Todo gracias a los microorganismos de su interior

El hormigón es el material de construcción más utilizado del mundo. En términos generales su composición más habitual incluye cemento, arena y agua; aunque un nuevo ingrediente de origen biológico podría entrar pronto en las hormigoneras: las bacterias. Un grupo de investigadores neerlandeses de la Universidad Técnica de Delft (TU) ha desarrollado un biohormigón que se repara por sí solo, al rellenar con la caliza sintetizada por los microorganismos cualquier fractura provocada por las tensiones.

Muchas culturas de la Antigüedad, como griegos y romanos, utilizaban este material desde hace miles de años. Pero el hormigón tiene una desventaja, ya que al no resistir demasiado bien ciertos esfuerzos con el tiempo se agrieta. Para evitarlo se utilizan refuerzos de acero que dan lugar al hormigón armado. Esta solución supone un arma de doble filo: por un lado se aumenta la resistencia de la estructura pero, por otro, cuando al final se forman las fracturas, el agua y la humedad penetran hasta la armadura y terminan por oxidar el metal. Y aquí entran en acción unos obreros microscópicos muy eficientes.

El sistema aumenta la esperanza de vida del hormigón y permite ahorrar en reparaciones y mantenimiento.

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